CAPÍTULO 5
- 12 abr 2016
- 2 Min. de lectura

Cuando se habla del contraste de escala, se habla de la alteración de las escalas mismas expuestas en el mensaje. Hay una manipulación de la misma en la cual se puede sacar de algún objeto en particular del contexto para someterlo al análisis profundo del mismo, para lograr una idea en particular, dentro de la composición creada. Lograr atribuir un significado a algo planteado.
Con respecto a los contrastes en general, los mismos nos sirven para abandonar la ambigüedad en la que a veces nos introducimos sin querer al representar una idea o mensaje. Si logramos modificar correctamente lo vago y lo generalizado dentro de un estado preciso, habremos vencido este inconveniente. Ya que el mismo nos puede ayudar a mostrar un orden de prioridad en el análisis, nos ayuda a organizar la composición general para hacerla más clara y precisa.
Es una cosa notable que la mayoría de los hombres hablan mal del tiempo; no quiero decir contra el tiempo que hace, contra el aspecto del cielo, sino contra la duración, contra la marcha de las horas. Los hombres nunca están satisfechos de la manera como pasa el tiempo; lo abruman con reproches continuos y opuestos; de manera que, simultáneamente, Pedro acusa al tiempo de pasar demasiado lentamente, mientras que Pablo afirma que corre demasiado ligero; ambos, después de haberle reprochado hace un momento de lentitud o ligereza, aseguran lo contrario al instante siguiente. Se lo hostiga para que huya y se desea retenerlo cuando se va. Sin embargo, para su dicha, el tiempo prosigue su camino con paso uniforme, sin escuchar ni las imploraciones, ni las injurias... y gracias a esta divina indiferencia, el elemento cambiante y sucesivo de nuestro destino humano se convierte, para el sabio, en uno de los elementos más estables y más fijos de nuestra vida; basta amar el tiempo, respetarlo, acomodarse a él, tratarlo como aliado y en amigo. Así hace la naturaleza, y por esta sumisión sin reservas nos da, a pesar de estar sometida a cambio como nosotros, la sensación de que es inmutable.
Los psicólogos comentan que los sueños son un acto en el cuál el ser limpia la psiquis, saca todo aquello que la envenena para mantener la salud mental. Así como también la vida nos demanda experiencias sensoriales, el ver todo el tiempo más y más, sin nunca alcanzar satisfacernos, poniéndonos en contacto con el mundo y todas sus complejidades, abriendo así “el ojo de nuestra mente”.
Los psicólogos comentan que los sueños son un acto en el cuál el ser limpia la psiquis, saca todo aquello que la envenena para mantener la salud mental. Así como también la vida nos demanda experiencias sensoriales, el ver todo el tiempo más y más, sin nunca alcanzar satisfacernos, poniéndonos en contacto con el mundo y todas sus complejidades, abriendo así “el ojo de nuestra mente”.
Los psicólogos comentan que los sueños son un acto en el cuál el ser limpia la psiquis, saca todo aquello que la envenena para mantener la salud mental. Así como también la vida nos demanda experiencias sensoriales, el ver todo el tiempo más y más, sin nunca alcanzar satisfacernos, poniéndonos en contacto con el mundo y todas sus complejidades, abriendo así “el ojo de nuestra mente”.




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